Testimonios

“Es el mejor sitio de yoga, he aprendido a conectar con mi cuerpo, a habitarlo, a reconocerlo y a escucharlo.” 
María Luisa Donoso (15 años en Yoga Studio)

“Doing yoga at Yoga Studio has helped me to learn how to overcome challenges and delight in the joys of life more fully. It has improved the quality of all my experiences.
Hacer yoga en Yoga Studio me ha ayudado a superar dificultades y disfutar mas de los gozos de la vida. Mejora la calidad de todas mis experiencias.”

Rosemary Samalot Amils (23 años en Yoga Studio)

“Gracias a Marta y a todas las buenas profesoras de Yoga Studio he aprendido a cuidar mi espalda. No he vuelto a tener la ciática tan grave que casi me llevó al quirófano. Me encuentro mejor físicamente que hace 10 años.”
Joanna Hadden (6 años en Yoga Studio)

“Disfruto de la competencia de sus profesoras cada clase es una pequeña revelación.”
Andreas Mezger (10 años en Yoga Studio)

“En 18 años nunca he visto una repetición mecánica, siembre algo nuevo y que pensar.”
Domingo Sugranyes (18 años en Yoga Studio)

“Todo ha cambiado desde que hago yoga; la relación con mi cuerpo y con lo que con él hago (y como lo hago).”
Enrique Juez (13 años en Yoga Studio)

“Vine aquí después de practicar Iyengar clásico y he encontrado una adaptación de su método que me hace interiorizar y adaptar a mí las asanas.”
Marta Mohedano (1 mes en Yoga Studio)

“Mi experiencia en Yoga Studio ha sido excelente, nunca había hecho yoga y desde que lo he probado no puedo parar de hacerlo. Es mi forma de relajarme y desconectar.” 
María (6 meses en Yoga Studio)

“Yoga Studio es un centro ideal para aprender de forma segura y correcta, las profesoras son grandes conocedoras del yoga y adaptan la práctica a las distintas problemáticas de las personas. Aprendemos a posicionarnos en la vida y a vivirla sin dolor.” 
Miriam Sicilia (7 años en Yoga Studio)

“No tuve un buen comienzo con el yoga cuando era pequeña, iba forzada a clase y cree muchas resistencias. Yoga Studio (y los años, supongo) me ha ayudado a lo largo de los años a  reconciliarme con el yoga. Hace un par de años comencé a asistir a las clases con felicidad y alegría, para mí uno de los mayores avances que pude haber tenido. Hoy día intento incorporar lo aprendido e clase a mi día a día."
Amaranta Ruiz (5 años en Yoga Studio)

“Comencé a hacer yoga en Yoga Studio, en un momento de muchos cambios positivos en mi vida, reforzados por la experiencia del yoga que ayudó a un conocimiento corporal, mental, encuentro con mi fortaleza personal y mi disciplina. Ya no he podido abandonar la práctica.”
Cristina del Río  (23 años en Yoga Studio)

“Las clases son magistrales en este centro.”
Marisa Negro (“muchos años” en Yoga Studio)

“Gracias al yoga he conseguido el equilibrio que necesitaba y se me han quitado los dolores de espalda.”
María José Ripollés (“muchos años” en Yoga Studio)

“Excelente y siempre, siempre, recomendable.”
Ricardo Vaca (14 años en Yoga Studio)

“Me gusta hacer yoga y estoy muy satisfecha con Yoga Studio. Las amigas de mi edad no tienen mi agilidad ni soltura con el cuerpo como yo veo y siento el mío. El yoga ha mejorado mi vida como no podía imaginarlo.”
Pepa (20 años en Yoga Studio)

“Es de lo mejor que hago en mi vida actualmente.”
María José Hernández (7 años en yoga Studio)

“Me proporciona una gran armonía y bienestar. Físicamente tengo más conciencia de mi cuerpo y sus movimientos, eso me da un gran equilibrio interior. Siento una paz interior muy gratificante al salir de clase. Me ayuda a desbloquear el sistema nervioso y a prevenir contracturas.”
Rocío Siles (1 año en Yoga Studio)

“Estoy muy contento con Isabel y resto de profesorado.” 
Basilio Pizarro (2 años en Yoga Studio)

“Considero el yoga un verdadero descubrimiento en mi vida. Marta es una maestra excepcional, de una generosidad y paciencia fuera de lo común.”
Vilma (4 años en Yoga Studio)

“Yo he tenido el lujo de tener a Marta como profesora. A Yoga Studio no se viene a adelgazar o a hacer deporte, se viene a aprender la esencia del yoga con rigor y profesionalidad. Lo recomiendo 100%.”
Patricia Ayanz (1 año en Yoga Studio)

“Aunque he sido tu alumna por breve tiempo, el impacto ha sido mucho para mi. Gracias por enseñarme a hacer menos y a confiar que la respiración enseña más que nada. Después de tus clases me venían cascadas de nuevas intuiciones de exploración. En poco tiempo esas nuevas propiocepciones se han asociado con mis conocimientos de fascia y cadenas y esto es ahora como un partido de tenis que una cosa llama a otra y otra a una y así. Mi cuerpo está desorganizado porque el córtex sensor y motor aun tiene que orquestar todos los nuevos lugares practicando a ver que se sostiene con menos esfuerzo y que no, y ahora noto las relaciones tensionales con mayor nitidez. El resultado de todo esto, en forma de fuerza, y resistencia al trabajo físico duro sin dolor ni cansancio es la prueba. Hasta duermo boca arriba, lo cual era imposible hace sólo unos meses. :) Y cuando estornudo no me duele mi zona de artrosis lumbar. Y siento la zona de escoliosis "por dentro", fabuloso!”
Irene Puebla (alumna de Yoga Studio, Fisioterapeuta y profesora certificada de Yoga Iyengar)

“Las clases y seminarios de Marta R. Mahou se dirigen a los cimientos. Rigor y precisión de cirujano aplicados al cuerpo de cada uno. El trabajo de asana que propone Marta, parte siempre del interior del cuerpo, nunca desde la carcasa. Eso lo cambia todo.
¿Cómo dar con las claves universales con las que transmitir una asana pero que funcionen como un traje a medida? Sólo la excelencia puede hacerlo.
Son pocas indicaciones. Sencillas. Y absolutamente certeras. La apariencia de facilidad de lo virtuoso.
Sus clases y seminarios son transformadores por la vivencia de la práctica realizada –“sentid la ligereza, flexibilidad y fuerza de la columna vertebral como el tallo de una flor”, recuerdo que eran las palabras que Marta ponía al estado en el que nos encontrábamos los asistentes en el cierre de uno de sus últimos seminario con ella–. Y son transformadores por el cambio de la práctica personal que uno se lleva. El aval de que sus propuestas tienen unas raíces anatómicas y fisiológicas muy sólidas es la experiencia en el propio cuerpo de cada uno y entonces, esas propuestas, se integran como un guante en la práctica propia.
Marta transmite un destilado de muchos años de experiencia, investigación avalada por la transgresión y conocimiento. Tienen mucho valor y generosidad estas pequeñas joyas que ofrece. Namasté.”

Belén Zubieta (alumna INEF)

“La verdad es que no hablo mucho de lo que significa el Yoga para mí. Empecé en el 2002 y para una persona patosa y descoordinada como yo al principio me costaba mucho, pero por otro lado siempre salía contenta. Para mí ir al estudio por lo menos una vez a la semana se convirtió en uno de las mejores momentos de la semana. Cuando murió Jaime, Marta Mahou, la directora de la escuela me llamó y me dijo que iba a empezar unas clases de meditación y respiración y que creía que me podían quizás ayudar, Marta no insiste nunca. Empecé y me ayudó muchísimo, no lo puedo explicar, no es el nirvana ni ves luces de colores, pero hay algo profundo que te conecta con lo que realmente eres. Al año siguiente fui a un retiro y fue increíble, un año y dos meses después fui realmente consciente de la muerte de Jaime, fue muy doloroso y liberador, y privado, no son retiros de abrazarnos todos y esos rollos. Cuento esto y parece esotérico, jamás en las clases se habla de seudoreligiones. Hacemos nuestras clases, conectando con nosotras mediante posturas que te hacen estar muy concentrada y eso hace que estés en el momento presente. Tuve que dejar las clases durante cinco años en los que viví fuera, en todos los países busqué clases y encontré, hasta en Belén. Menos en Paraguay que era una cosa extraña y religiosa, en todos los otros lugares fueron buenas experiencias pero no corregían las posturas, a Luis al que enganché y que se hizo adicto le tenía que corregir yo, que más o menos sabía, ya que a veces se hacían las posturas de unas maneras tan aberrantes que me daba miedo que se lesionase. Al volver a Madrid, por comodidad busqué más cerca de casa y encontré un horror llamado Bikram yoga que es una gimnasia fuerte con calor. Y volví al estudio, sólo entrar ya me siento bien. Ahora que he salido de clase y que me estoy tomando un café en el "Mallorca" de al lado, otro placer al salir de clase, he pensado: ¿por qué una de las cosas que más feliz me hace, practicar yoga, conocer mis limites, sentirme en paz, aunque sea con mucho dolor y alegría no lo comparto? Era mi preciado tesoro pero lo quiero compartir, ya no es un secreto. Y coordino un poco más, de verdad.”
Cristina Andreu (16 años en Yoga Studio)

“El mejor centro de yoga de Madrid sin lugar a dudas. Los profesores con excepcionales, Marta Mahou es una maestra con mayúsculas y sus clases son magistrales. Todo un privilegio poder ser alumna suya.”
Laura Fernandiz Avendaño (4 años en Yoga Studio)

“Impecable presentación y calidad de la auténtica esencia del Yoga. Nada de postureo. Las clases son un auténtico lugar de exploración de esta disciplina y arte milenarios. Eternamente agradecida.”
Indra Sopeña (15 años en Yoga Studio)

“Probablemente el mejor centro de yoga en España. Y una de las más prestigiosas escuelas a nivel internacional.”
Inmaculada Vázquez (12 años en Yoga Studio)